sábado, 20 de julio de 2013

LA ÚLTIMA MORADA DE LOS MALDITOS


LA HISTORIA.


Cuentan que al principio sólo existía la Nada, y que ésta lo albergaba todo y a todos. Dicen que, cuando el universo era todavía un concepto ambiguo y por desarrollar en la mente de los dioses, a la basta extensión de oscuridad y materia informe que lo inundaba todo, la denominaron Caos. Y cuentan también que, cuando el Caos fue nombrado por primera vez, haciéndose verbo en la boca de los dioses, se inició el espacio-tiempo que plantó la semilla que un día germinaría para acabar conformando nuestro eterno, desconocido y trágico universo.

Desde ese concepto primigenio emergieron los mitos que han dado lugar a multitud de historias que relatan la creación del cosmos, y describen como la chispa divina insufló vida al universo. Historias que narran la existencia de supuestos entes superiores que pretendían y pretenden controlar el destino de la mayoría de las criaturas que pueblan esta galaxia.


También cuentan que, en la eterna lucha entre el bien y el mal por hacerse con el poder absoluto, se desataron cruentas batallas entre deidades antagonistas que sumieron al universo en un gigantesco y despiadado campo de muerte y tormento, en el que, desgraciadamente, nosotros, los tristes e insignificantes humanos, nos vemos inmersos desde hace milenios. Pero también está escrito, a sangre y fuego, en el frágil y quebradizo hilo del destino, que llegará un tiempo en el que los hombres nos a veremos abocados a posicionarnos en esa eterna lucha, y lograremos, con nuestra capacidad de sufrimiento, tenacidad y sobretodo con nuestra inquebrantable voluntad, que la balanza que equilibra la despiadada batalla entre el bien y el mal, se decante en favor de la luz… o quizás, y sólo quizás, a favor de la fría y maldita oscuridad.
 
 

Capitulo 1 de 12: EL REGRESO.

La consciencia vuelve, lenta y dolorosamente, a su maltrecho cuerpo. Un agudo dolor en la sien le trae repentinamente del más allá, mientras maldice, entre dientes, su condenada y esquiva suerte.

Torpemente intenta incorporarse pero la inercia del planeta le gana la partida lanzándolo de nuevo al polvoriento suelo que, agradecido y piadoso, lo acoge con dureza. Morfeo lo atrae de nuevo a su reino, arropándolo de sueños y pesadillas.

– ¡Dios! –Grita, alzando la vista al cielo– dame otra oportunidad y tendrás en mí a tu siervo más cruel y sanguinario, el estandarte de tu furia, el guerrero más fiel a tu causa. Líbrame de este cruel tormento y otórgame el poder necesario para librar, la que probablemente sea, la ultima batalla entre el bien y el mal. Déjame que extermine, de este putrefacto universo de demonios, a los ángeles caídos, aquellos que osaron con su herejía cuestionar tu poder, deja que destruya a aquellos que en  un trágico día se creyeron tus iguales. Sí, tú, el Hacedor, el que puso orden en el caos y dio aliento al cosmos, el que inició el tiempo y el espacio, el que insufló luz donde sólo había oscuridad. Aléjame de este impío tormento indigno de tu siervo, y podrás sentirte, de nuevo, orgulloso del que un día limpio los pecados del mundo y desterró el mal a los infiernos. Y así, volveré a ser el hijo orgullo de su padre, ése del que antaño te vanagloriabas en tu reino celestial.

Lentamente, Morfeo aflojó la soga que le mantenía sujeto al reino de las sombras, y el yugo onírico que lo aprisionaba se deshizo devolviéndole de nuevo al mundo real.

El planeta giraba, inclinado levemente, arrastrando el peso insignificante de un nuevo cuerpo, habitado por un alma de destino incierto.

Una refrescante y agradable lluvia se precipitó, suavemente, sobre su rostro, salpicando la curtida piel y penetrando en lo más profundo de su ser, aliviando por un instante su alma de la condenada que sufría al quemarse en las eternas y abrasadoras llamas del infierno.

Aunque parte de su mente se perdió en algún rincón de ese extraño infierno ensoñado, las pocas neuronas sanas que le quedaban gritaban atormentadas por el dolor que su deteriorado cuerpo albergaba. Poco a poco, fue adquiriendo consciencia de su nueva situación en este reino de continuo caos sensorial, al notar como su naturaleza, antaño acostumbrada, ahora luchaba por acomodarse a su nuevo estatus de ser humano.

El mar desdeñoso lo ha empujado hacia la playa, mientras las olas, renegando de su presencia, lo han escupido sobre la arena en la que ahora reposa. Dagan, se debate entre dolorosas y terribles convulsiones, mientras su cuerpo, lentamente, toma consciencia de si mismo. Poco a poco sus sentidos se van adaptando al nuevo espacio que le rodea. Extraños sonidos le aturden los sentidos, al tiempo que un calidoscopio de luz lo envuelve en un torbellino de caos y confusión. Y allí, sobre la cálida playa, apoyadas sus rodillas sobre la arena, agarra un puñado de ésta y la deja resbalar ingrávida entre sus dedos, degustando de nuevo su tacto suave y ligero, mientras una tenue brisa, con sabor a sal, le acaricia el rostro, anclándolo de nuevo al mundo real.

Finalmente, se yergue exhausto pero orgulloso de retornar del mas allá y de encontrarse, nuevamente, entre los vivos, como un mortal más. Sus plegarias han sido escuchadas, y el padre celestial, nuevamente se ha vuelto a apiadar de él.
 
La misión ha de ser cumplida, y esta vez con éxito, si no quiere volver a saborear, una vez más, el insoportable hedor del azufré que impregna el abismo putrefacto del inframundo, del que… por fin ha regresado.

El principio del fin ha iniciado la cuenta atrás.

La historia se repite en un bucle sin fin sobre la tierra, y sus actuales moradores vivirán y morirán dejando constancia a las generaciones venideras que el salvador, el elegido, el hijo del creador anda de nuevo sobre la faz de la tierra, dejando su huella imborrable sobre las frágiles almas de los mortales… siempre y cuando algún afortunado consiga sobrevivir para contarlo, ya que esta vez parece que el mal lleva las de ganar.

 Por Rapanuy.

4 comentarios:

Mario dijo...

Camarada intergaláctico, tendrás que poner a la gente al día para que acudan a beber de tus fantasías animadas de ayer y anteayer.

Madre mía, qué texto. Lo que no termino de explicarme es por qué no te atreves más, por qué no escribes más, por qué no te sacudes más esa imaginación y le das que te pego a la escritura de cuentos al más puro estilo "Asimov". Yo sé que te sacudes las penas con otras sacudidas, pero coño, Rafa, de vez en cuando, escribir historias así no sólo te va bien a ti, porque descargas, sino que a nosotros también para cargarnos las pilas y desear algún que otro capitulillo más.

Eso sí, te juro que no me gustan las historias, como las series, que me dejan a medias...

Abrazo escrito.

Mario

Igor dijo...

Coincidio con Mario. Más es siempre más, aunque a estas alturas, lo sabemos, los blogs van a menos.

La Creación del mundo. Estos relatos siempre me mantienen con los ojos bien abiertos, haga calor o frío. Me ha encantado ese contrapunto que cruza el relato de la grandeza del cosmos y el origen del mundo y la insignificancia de los hombres.
"el planeta giraba, inclinado levemente, arrastrando el peso insignificante de un nuevo cuerpo, habitado por un alma de destino incierto." Genial.
Aunque intuyo que el alma de Dagan sí tiene peso específico.
Un abrazo.

Rapanuy dijo...

Mario, intentaré acortar las entregas para no teneros en ascuas, los últimos capítulos están por diseñar.
Tienes razón, mía culpa, en lo del desapego bloguero. Intentare ponerme al día.

:)

Rapanuy dijo...

IGOR, puede que los blogs hayan perdido su empuje inicial, pero la inercia del planeta los volverá a colocar, seguro, en su justo lugar.

Lo del peso específico de Dagan en ésta historia, se podría negociar, aún está por escribir.

:)

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