jueves, 17 de noviembre de 2011

EL ESTADO DE BIENESTAR, UN BRINDIS AL SOL.



Llevo tiempo dándole vueltas al tema, y pese a los diferentes ángulos con los que he intentado enfocarlo, el engranaje lógico de la realidad que nos rodea sigue chirriando de manera estrepitosa, algo no cuadra en todo esto, y además tengo la extraña sensación de que nos estamos volviendo a equivocar… Vamos, que la estamos cagando de nuevo, ¡y ya son demasiadas veces! Espero que cualquier tropiezo de estos no nos hunda definitivamente en el lodo de la desesperación y quedemos aparcados en la cuneta, olvidados en el margen del camino, ese sendero desconocido y sinuoso que intentan recorrer todas las sociedades, en la eterna búsqueda del progreso, el bienestar y la felicidad.

Desde la prehistoria, ese concepto tan ambiguo de nuestros propios recuerdos, y que nunca deja a nadie satisfecho, ya que las dudas que genera sobre lo que fue, como fue y, sobre todo, cuando pasó, no depende tanto de la realidad en sí misma como de los que escriben esa supuesta realidad histórica. Si la demagogia, las religiones, el fanatismo o el afán de poder no hubiesen hecho el daño que han hecho en bibliotecas, ágoras, monasterios y museos, quemando y destruyendo reliquias, libros y pergaminos e intentando borrar los verdaderos recuerdos, el ancestral conocimiento adquirido por civilizaciones más antiguas y evolucionadas, ahora otro gallo nos cantaría, pero la realidad es que estamos así porque nos lo merecemos. ¡Nadie!, y repito, ¡nadie!, salvo nosotros mismos, nos hemos puesto en esta situación. Aquí solamente hay un culpable: ¡nosotros!, y, pese a quien le pese, creo firmemente que es así.

La era de los Tecnócratas ha llegado, no es algo nuevo, ya pasó en épocas anteriores y en contextos parecidos, pero el alcance que ha adquirido en la actualidad debido a la globalización de este mundo cada vez más estrecho, lo hace ser terriblemente preocupante y mucho más peligroso.

Cinco mil años intentando construir una sociedad utópica basada en conceptos más o menos originales que variaban dependiendo del contexto de la época, y que se han ido puliendo a base de ensayo y error. Sociedades enteras se han construido siguiendo un modelo que luego se ha visto relegado al ostracismo por nuevos conceptos e ideas que a su vez han desaparecido bajo la irrupción de modelos de gestión más modernos, y que a su vez han creado gobiernos mucho mejores y más complejos, y que de un día para otro desaparezcan de un plumazo tiene su qué.

¿La casta política corre peligro de extinción con la irrupción de los Gestores? ¿Los Tecnócratas puros y asépticos nos dirigirán a partir de ahora? ¿ESO ES LO QUE NOS ESPERA?

La terrible crisis que nos está vapuleando a todos, ha calado más hondo de lo que creíamos. La realidad de nuestros propios excesos nos devuelve al día a día de lo que somos, y nos aleja de esa utopía que pretendimos alcanzar en un alarde de soberbia irracional, somos los Ícaros modernos, hemos pretendido, una vez más, codearnos con las deidades, alcanzar el cielo y acariciar el astro rey para fundirnos en un cálido abrazo, y nuevamente nos hemos calcinado.

Si analizamos el ruido de fondo que se eleva sobre el sunami que nos devora, oiremos frases lapidarias como:

-“No estamos tan mal”, diría un dirigente futbolero…, pero no es verdad.

-“Ya vemos los brotes verdes”, diría un dirigente político…, pero tampoco es verdad, aunque era primavera, no eran esos los brotes que todos esperábamos ver.

-“No os preocupéis que ahora entramos nosotros”, diría otro dirigente político…, pero tampoco es verdad que puedan arreglar demasiado. El daño está hecho, la herida es demasiado profunda y además ha tocado órganos vitales, y lo peor de todo es que partes de nuestro organismo se quedarán por el camino, la sociedad civil se resquebraja, los edificios que custodian el estado del bienestar se agrietan separando aún más a las clases sociales, retrotrayéndonos a épocas oscuras de nuestra historia más reciente.

Los ciudadanos han perdido la protección del papá Estado que hace aguas por todos lados por su mala gestión, el pueblo se indigna y se agita, pero no se moviliza, no se organiza, y la desidia se apodera de las calles, los hogares no desahuciados se convierten en bunkers donde se afinan cada vez más almas desesperadas sin recursos ni futuro.

Con el hundimiento ideológico que conlleva la adoctrinación de esta nueva utopía, el mal llamado estado del bienestar, el liberalismo económico, la globalización, el todo por la pasta y el sálvese quien pueda, realmente lo tenemos crudo, y ahora nos quieren hacer creer que los políticos han fracasado y que el mundo es una gran fábrica que hay que gestionar, que hay que hacer productiva y además rentable, pretenden dejarnos sin fronteras, sin patria, sin criterios, sin puentes donde cobijarnos de la fría lluvia, prácticamente nos quieren dejar sin derechos, y además, pobres de nosotros, nos amenazan con abrir los nuevos sellos del Apocalipsis: la peste del paro, los desahucios y una eterna y oscura crisis mundial… para echarse a temblar.

Parapetado en un triste y húmedo rincón del habitáculo-hogar donde malvivo esperando que me embarguen por impago de hipoteca, y sin nada que echarme a la boca desde hace días porque no recibo prestaciones sociales desde hace meses, sin familia ni amigos, ni nadie que me pueda ayudar ya que el estado ha declarado la banca rota, en una situación de anarquía total aprovecho mi última carta, y lanzo este mensaje a la red, al océano de la información, me siento como un náufrago solitario en una isla desierta, sin escapatoria, sin ayuda y con lo único que tengo, que soy yo, a punto de desaparecer sin dejar rastro de lo que fui… por eso escribo estas últimas letras para que, si hay suerte, perduren algo más que yo.



P.D. Siempre nos quedará la esperanza de que el ave Fénix renazca de nuevo de sus cenizas convertida en un ser mejor y más fuerte.

La humanidad ha de enfrentarse de nuevo a ese reto, e intentar no sucumbir en el empeño si no quiere que otra especie domine de nuevo la faz de esta pequeña bola azul suspendida en el firmamento que llamamos, hogar.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails