sábado, 17 de julio de 2010

MUERE JOVEN





«La crisis ha golpeado, trágicamente, en lo más profundo del sistema, haciendo saltar por los aires las esperanzas y sueños de millones de personas, secuestrándonos el futuro más inmediato y consiguiendo que nos sumerjamos en un océano de incertidumbres, tristeza y desesperación». El texto, pintado a spray, colgaba ingrávido sobre mi cabeza, fijado por polímeros coloreados a una sucia pared repleta de restos publicitarios. Cientos de panfletos, corroídos y húmedos, decoran la pared, incitando, con sus coloridas letras y sus atrayentes imágenes, a la compra compulsiva de objetos banales y de inocua utilidad. La estrecha y sucia callejuela, acoge, indiferente, mi deteriorado cuerpo, mientras desde una de las ventanas del primer piso se escuchan, amortiguadas, las notas del “Heaven and Hell”. Quizás, nunca el cielo y el infierno estuvieron tan juntos, como lo están hoy día.



Una ingente cantidad de carteles, pegados mil veces unos sobre otros, forman una amalgama escamada de anuncios, promocionando excitantes y ruidosos conciertos. Sobretodo, bandas míticas de rock reunidas de nuevo para revivir terceras y cuartas juventudes, rememorando glorias pasadas de sudor, cervezas y decibelios. No siempre tiempos pasados fueron mejores, pero ante un futuro como el que se nos plantea en la actualidad, el recuerdo del ayer se antoja, cuanto menos, deseable. Y de nuevo, la nostalgia invade la atmósfera cuando los acordes nítidos de Iommi, resuenan, emotivos, haciendo vibrar el éter invisible que me envuelve, transportándome a lugares y tiempos añorados.


De la repleta pared enmohecida se descuelgan viejas pancartas, ahora cochambrosas y destartaladas, anunciando antiguas obras teatrales de títulos indescifrables, en las que se informaba al público del horario de los pases del fin de semana. Y también, se desprenden, desencolados, multitud de panfletos mal escritos informando de las funciones que se realizarán, durante los siguientes días, en un circo instalado a las afueras.


Ahora, todos esos carteles cuelgan hechos jirones sobre la pared enladrillada, junto a grandes y roídas carteleras de cine que penden maltrechas, promocionando películas holliwodienses de tramas insípidas y carentes de contenido, dirigidas a un publico de pensamiento plano, al que la eficaz maquina política a convertido, sin demasiado esfuerzo, en mentes incapaces de análisis propio, en inútiles sin la suficiente capacidad de argumentar la más ligera opinión sobre algo que se aparte un ápice del camino marcado. ‹‹Lo fácil entra bien, y si cuesta tragarlo es que no debe ser bueno›› reza escrito sobre una puerta metálica, que sirve de salida de emergencia del local de copas del que me echaron, bruscamente, y en el que no creo que me admitan más, después de la que armé anoche. Mientras, escucho a Vinny aporrear el aire al son de un “Drean Evil” etéreo, que se filtra suavemente a través de las rendijas de un vetusto y agrietado ventanal.


No hace mucho, quizás sólo una eternidad, me encontraba estirado sobre una cómoda y lujosa tumbona en el pulcro, aséptico y ordenado despacho de mi psicoanalista, desahogando todo mi ser en una estéril e infructuosa sesión de terapia:


-Si al final va a resultar que realmente somos lo que hacemos o dejamos de hacer, y no lo que comemos, pensamos o soñamos. La realidad nos revela un camino, el cual, nos guía hacia el paradigma de «si no actuamos no existimos». La vida contemplativa, la ausencia de pensamiento, la relajación, el yo interior, el no yo, ¿qué son? –le pregunté a la psicoanalista que todos los miércoles me escuchaba, atentamente y por un módico precio, en su consulta del centro.


- Todos son estados orquestados por la mente para alcanzar un fin, para acabar justificando una serie de preguntas abstractas que no tienen respuesta si no es otra contestación igual o más abstracta que la misma pregunta: ¿Quien soy? ¿De donde vengo? ¿Adónde voy? ¿Por qué y para qué existo? Y así eternamente. Todas son preguntas sin respuesta, si lo que se pretende es obtener una justificación de la existencia en sí misma – me contestó la doctora.


- Entonces, quieres decir que el que seamos organismos con la suficiente capacidad para hacernos estas preguntas no significa que tengamos nada especial en nuestro interior ni que nuestro destino sea mejor o diferente al de otros seres vivos, y es, por lo tanto, la forma que tiene nuestra mente hiperactiva de buscar soluciones y respuestas a los planteamientos con los que tiene que lidiar continuamente, para poder seguir existiendo... no sé –le dije.


Ahora, tumbado sobre un improvisado colchón de cartones húmedos y mugrientos, comprendo el vano e inútil significado de esas sesiones de terapia de bote. Y, aquí tirado como una piltrafa humana, convertido en un desecho de la sociedad, obligado a sobrevivir en un mundo de intereses cómplices, de hipocresía contagiosa, de sonrisas falsas y puñaladas traperas, es aquí y ahora, al borde del abismo, donde se vive la única realidad posible, no el mejor mundo posible como diría el poeta, sino el verdadero, el que deja el cuerpo y el ser a la vista de los demás, el que vive al día, sin pedirle nada al futuro, el que se nutre del aire y todo lo que tiene habita en sus bolsillos. El que se encontró a sí mismo un día y se prometió no volver a perderse.


Cansado y soñoliento, me acurruco en la cartonera, esperando que Morfeo me acoja de nuevo en su reino, mientras revivo, de nuevo, la voz de Dio, al escuchar desde una azotea cercana, el "Die Young" de los Sabbath, esa canción que tantas veces he oído, y que predicaba que morir joven es una opción tan valida como cualquier otra.


Quizás, acabe cumpliéndose hoy... quien sabe. Yo seguiré aquí, al borde del abismo, viéndolas venir, y acompañado, si los vecinos quieren, de una banda sonora inigualable y nada efímera.




Por Rafa, en recuerdo de Ronnie James Dio.


17 comentarios:

Mario dijo...

Este comentario, por Mario, en recuerdo de nuestra última conversación cuando me hablaste del Dio difunto, uno de los dioses de tu música.

Me ha gustado el texto. Críptico en su justa medida, pero el apocalipsis aquí es diferente, demasiado joven, quizás.

Rafa, que muy buen relato...
En uno de esos carteles que cuelgan al viento, hay un anuncio: el lunes, café y letras. Y te comento más.

Feliz domingo.

Mario

Asolada dijo...

Yo, tras el fin de semana, he llegado a la conclusión de que la vida muchas veces se advierte dependiendo de la banda sónora para ésta que escojamos, de la melodía. Así que, ojo.

Tan sólo no te mueras, ¿vale?

Y somos insignificantes, claro que sí. Pero todo depende de con qué nos comparemos. Y supongo que también de lo que queramos y creamos ser...

Un abrazo.

J.Lorente dijo...

Ya hice mi Homenaje a Ronnie James en su día, pero fue muy diferente... Entras en terreno pantanoso, adentrándote en lo más profundo del Ser Humano, de la mano de una Música (Siempre joven e Inmortal) que te ha acompañado durante casi toda tu Vida. ¿Me equivoco?... Eres de los míos.

En cuanto a tu planteamiento de la Racionalidad y la Vida... Precisamente el hecho de ser Racionales nos lleva a preguntas que no tienen respuesta. Hacernos esas preguntas es señal de que estamos vivos y pensamos (luego existimos). Y el no encontrar las respuestas es algo que me alegra. El día que lo sepamos todo y no tengamos nada que plantearnos será el día más triste de nuestra existencia... "Sólo sé que no sé nada"... Viva la Ignorancia.

Y lo de Morir Joven, aunque sea una opción más, yo no la consideraría. Si me toca, me fastidiaré, pero en principio no está entre mis prioridades morirme joven. Para eso hay tiempo... Esperaré ;)

Me alegra que hayas publicado algo nuevo. Ya tenía ganas de comentarte.

Un Beso "Joven para Morir" (Ángeles del Infierno).

KASHTANKA dijo...

muy buen post, yo deberìa escribir algo asì, pero las palabras me faltan. Un abrazo y ànimo!

rapanuy dijo...

Mi querido amigo Mario, por suerte y después de levantar todas las piedras que me encontré en el camino, y algunas hasta dos veces, y no encontrar bajo ellas ningún atisbo ni huella ni mancha ni na de na que hiciera o hiciese referencia a la existencia real y notarial de un dios o diosa, me decante hacia la ficticia pero agradable creencia de la posible existencia de un dios del Rock, y ya que en Argentina tienen al dios Maradona, que menos que yo tenga al dios Dio. :)

No vemos café en mano.


Asolada, tienes razón la música suele influir en el estado de animo, y el animo en el estilo de música.
El tema de la muerte no me lo suelo plantear y, cuando llegue, aunque me joda, me tendré que aguantar, o más bien me tendrá que arrastrar.
Y, ahora que lo mencionas, una vez soñé que Caronte me vadeaba hacia el inframundo y yo, cabroncete, me ponía a balancear la barca a ver si nos caíamos los dos sobre el mar de llamas, y no veas el rebote de la hostia que pilló el barquero. :)

Un abrazo desde al más acá…todavía.



J.Lorente, mira que me costó, hace décadas, adaptar el oído a esa música estridente y ruidosa de jóvenes melenudos y enfundados en chupas de cuero y camisetas recortadas, pero, como todo, cuando te habitúas ya no hay quien te lo saque de dentro. La juventud suele marcar bastante el futuro, y aunque yo deje atrás las greñas y la chupa, no pude deshacerme del sonido.
Por lo demás, no deja de ser un relato de ficción con banda sonora.

Un saludo.


Kashtanka, cada uno hace lo que puede, a mi me gustaría estar en la gran manzana, como haces tú, haciendo fotos, pero… me tengo que conformar con viajar con la imaginación mirando las cosas a través de los ojos de los demás. ;)

Un abrazo.

jordim dijo...

Un terreno muy pantanoso y dificil de abordar el de este texto, buen intento.

rapanuy dijo...

Jordim, sí, quizás sea difícil, pero ahí queda el intento, y detrás seguirán otros muchos que abordaran temas igual de complicados o más, con mayor o menor fortuna, calidad o inspiración.
La ventaja de todo esto es que, por suerte, conozco al que publica lo que escribo, y de momento (si no hay desdoblamiento de personalidad) seguirá arriesgándose.

Un saludo.

Marián dijo...

Rapanuy...¿Tú sabes que hay personas a las que les atrae la pobreza y hasta se hacen adictos? Yo lo he comprobado...(intento) y veo que no tiene mucho que ver el status social.Creo que es muy peligroso, porque si se llega hasta el límite;hasta esa barrera en la que está más allá la indigencia, es posible que no se encuentre el camino de retorno.
Muy interesante lo que has planteado en este post, en el que subyace el tema del libre albedrío.

P.D.
Tienes un nombre precioso, pues Rafael encierra nombres de dioses: RA Y EL. Estudiaremos el FA...de momento una nota musical...

Un abrazo.

Igor dijo...

Tremenda reflexión. Y muy buena la imagen que creas con los anuncios de viejas bandas de rock y pelis, que aunque nuevas, son ya vistas.
¿Qué somos? Una raya en el mar. Eso jode, sin duda, la insignificancia.
Saludos.
Estaré en Canet de Mar. Si dedices abandonar el Norte, avisa, aunque no tendré cada día acceso al correo.
Saludos y un abrazo.

@reku (Alexandre Ríos) dijo...

Para cavilar... Buen relato.

Disculpa que haya tardado tanto en leerlo, pero se me había pasado la entrada en el seguimiento. Un saludo.

http://areku-desingblog.blogspot.com

@reku (Alexandre Ríos) dijo...

Para cavilar... Buen relato.

Disculpa que haya tardado tanto en leerlo, pero se me había pasado la entrada en el seguimiento. Un saludo.

http://areku-desingblog.blogspot.com

rapanuy dijo...

Marián, existe un refrán que dice: “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”, o algo así. Pero, como todo, seria discutible, y además viene a confirmar, en parte, lo que tú dices. Yo, si hubiese visto a Siddhartha, sumido en la indigencia, no habría pensado, ni un momento, que lo hacía por voluntad propia y con el propósito de alcanzar el Nirvana… y, ¡míralo ahora! En el paraíso, junto a otros muchos que siguieron su ejemplo. ;)

Un abrazo.



Igor, tienes razón, lo bueno y lo malo de nuestra existencia es que no somos nada y lo somos todo… ¡hay que joderse! :)

Algún día puede que me pase por Canet. Pero miraré no cruzar por encima de las vías para ir a la playa, más que nada porque si tengo que salir corriendo con la sombrilla, la nevera, las raquetas, las toallas y encima con las chancletas… lo tengo claro.

Nos vemos.



Areku, no te preocupes, no eres el único, a mi me suele pasar, y ahora en verano más.

Un saludo.

Lasosita dijo...

Un texto increíble!

Mis saludos más sinceros y admirativos, Rapanuy.

LISSI dijo...

Ver la cruda realidad desde un lecho de cartón aunque sin lugar a dudas sea mucho mas duro es también mas fiable,porque es verlo desde el lado mas externo del sistema, de esta nuestra "querida" sociedad.
Los humanos (no todos) tenemos la maravillosa capacidad de poder discernir sobre el porque , como y cuando de todo lo que nos ocurre o rodea o simplemente nos martillea la neurona, otra cosa muy distinta es encontrar una respuesta a todo.Creo que he leido en un comentario anterior."Solo se que no se nada"...pero no creo que eso signifique que somos ignorantes...no saber nada implica en realidad que ya se sabe algo...(siempre se medio bien desmembrarme el cerebro a base de calentarmelo...pero eso ya es otra historia)
Me encanto la imagen de los carteles pegados unos encima de otros...una epidermis de celulosa y pegamento que se resquebraja dejando ver las entrañas de una ciudad.
Muy buen relato.

rapanuy dijo...

Lasosita, muchas gracias, y más viniendo de ti.

Un abrazo.


Lissi, en esta vida, se esté tirado en el arroyo o cubierto, de pies a cabeza, de oro y diamantes, no hay nada más o menos fiable, quitando los relojes suizos y, quizás, el hombre del tiempo de la sexta, todo es relativo. ;)

Saludos.

Anónimo dijo...

Hola. Estaba por aquí, jeje, por mi casa, con el "ordena" abierto y, he recordado que, el año pasado un día cómo hoy, y/o cómo una canción de Mecano,(7 de Septiembre)... Escribías en tu blog recién estrenado por aquél entonces que era tu cumpleaños...
Yo fuí mamá también un 7 de Septiembre y... eso no se olvida.
Bueno... que no meto más rollo...
¡Felicidades!.
Tattu

rapanuy dijo...

Muchas gracias, Tattu... ¡como pasa el tiempo, eh!

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