jueves, 15 de octubre de 2009

UN DÍA DE RATAS




Un nuevo y desolador amanecer disipa amargamente las penumbras de la noche, que con su manto de oscuridad anestesia la realidad y atrae el sueño liberador, regenerando este triste cuerpo que siente como el día le encarcela de nuevo el alma.

La mañana, fría y gris, preludia otro día de ratas.

Arrastro mi deteriorado cuerpo por este enloquecido mundo. Siento en las entrañas un dolor agudo, el hambre es un mal compañero de viaje. Sólo he conseguido arrancarle un trozo de pan duro y mohoso a un pobre moribundo, creo que no tardara en pasar a mejor vida ¡dichoso él! En cierta medida le envidio, por fin podrá abandonar este maldito infierno en el que nos pudrimos amargamente.

Deambulo por parajes áridos y desolados, ruinas deformes, edificios derrumbados, calles agrietadas y sepultadas de escombros. La ciudad que se vanagloriaba de ser la envidia del mundo, ahora agoniza y sucumbe ante el odio y la destrucción que, tristemente, siempre viaja de la mano del hombre.

En los últimos tres días, sólo me he llevado a la boca ese asqueroso trozo de pan mohoso, que le he arrebatado, vilmente, al pobre moribundo. La razón me ha abandonado, mi cordura pende de un hilo, sólo el instinto de supervivencia me empuja a continuar y a su vez, también, anula todos los conceptos morales y éticos adquiridos durante mi corta existencia y transmitidos durante generaciones por la misma cultura que ahora intenta autodestruirse.

Camino lentamente sin rumbo fijo, tropiezo constantemente con cascotes, partes de edificios derrumbados, fragmentos de hormigón, ventanas y puertas retorcidas y medio fundidas por el fuego, que les ha conferido extrañas formas dantescas. Un enjambre de hierros sobresale del suelo, parecen tener vida propia y se enredan en mi ropa rasgándola y convirtiéndola en tristes harapos.

Hace varios días que no bebo, la última vez fue en un sucio y putrefacto charco ¡casi la palmo! Vi como se abrían, tratando de engullirme, las puertas del averno.


Tengo la boca tan seca que los labios se me han agrietado, ¡maldita sea, me arden horriblemente! Necesito encontrar agua o este será mi último amanecer.

El cielo lleva días amenazando tormenta.

Desesperado, le pido a un Dios misericordioso, que sé que no existe, que se apiade de mí. Es extraño como la mente humana busca las soluciones más inverosímiles para solventar los problemas. Y rezar a un Dios ficticio es una salida como otra.

Finalmente la ansiada lluvia se precipita, ruidosa, sobre la maltrecha ciudad.

Extasiado, extiendo las manos y levanto la mirada hacia el cielo, recibiendo miles de gotas de agua, que empapan mi cuerpo y liberan mi alma. Abro la boca y dejo que la energía del sol, acumulada en las gotas de agua, regeneren mi maltrecho organismo. La gélida lluvia desentumece mis músculos y rápidamente, sin avisar, tal como llega se va y la sensación de paz desaparece con ella, la triste realidad vuelve con toda su crudeza, pero el bien ya esta hecho y puedo continuar mi camino, deseando conocer que es lo que me deparará el destino.

Un viento gélido y húmedo sopla con fuerza calándome hasta los huesos, parece como si quisiera, cruelmente, separarme la carne de los huesos. Busco un refugio donde protegerme del viento, pero ya no queda casi nada en pie.

El ulular de las sirenas llega hasta mis oídos, recordándome que a mi alrededor se esta librando una guerra.

El bien y el mal de nuevo se enfrentan cara a cara. El hombre contra el hombre.

Las dos caras de la misma moneda. La dualidad antagónica y a la vez singular. La bestia oscura que todos llevamos dentro intenta doblegar al ángel luminoso que se defiende ferozmente poniéndose a la misma altura destructiva que su enemigo. ¿Qué sentido tiene? ¿Quien saldrá victorioso? ¿Es posible separar el bien y el mal del interior del ser humano?


Mientras divago con estos pensamientos, a mi alrededor se ha desatado el infierno, todo el poder destructivo del enemigo cae sobre la atormentada ciudad. Mis tímpanos no resistirán tanta honda expansiva y mi cordura tampoco.

Desde mi maltrecho parapeto consigo vislumbrar, entre enormes nubes de polvo y humo, la estúpida masacre y la destrucción a la que está siendo sometida la ciudad y con ella las almas que la habitan, ya que desgraciadamente sus cuerpos han dejado de existir.

13 comentarios:

Ignea & Josune dijo...

...un escenario dantesco,sin duda.
Creo en las treguas...y en las contorsiones extremas de los antagonismos. A mi entender son extremos reguladores que invariablemente generan movimiento, por lo cual avance. Caos&Creacion... Y todos sus primos.

Un beso and saludete... Espero palmar antes de vivir esa escena agonica.

Posmoderna dijo...

¿existe el bien y el mal? ¿o es sólo el hombre?

Posmoderna dijo...

Que panorama tan desolador, el ser humano, es lo menos humano que pisa la tierra. Creador y destructor de realidades.

saludos!

Delgaducho dijo...

Joder, esto es para imprimirlo y ponerle tapas, muy bueno.

Mario dijo...

Madre mía qué ciudad más desolada. Que relato más durillo, eh. Casi te busco para darte unas galletas, de las que se comen.
Desolación. Tristeza. Abandono. Muerte. Terror. Ni un atisbo de chiquito entre las ruinas.
En fin, que luego nos vemos, café en mano, y hablamos de todo un poco. También de libros contenedores de letras redentoras.

Hasta luego, o después de luego.

Elektra dijo...

Sí. Ése el el único mal que existe: el hombre contra el hombre. Y encima siempre andamos quejándonos... un día todo petará porque tiene que explotar. Para entonces espero poder seguir leyéndote.

Laura dijo...

Genial.
Masacre y destrucción es lo que siempre queda. Hasta una jodida rata es capaz de verlo.

Me ha encantado.

Besos.

William dijo...

Normalmente me cuesta pillarle el punto a tu prosa. Pero me ha gustado. Me ha encantado, en serio.

Anónimo dijo...

Hola, buenas noches/madrugadas.
Hacía días que no entraba en tu
blog. Fíjate si hacía...
que todavía, no se leía con música...
Me he sorprendido, cúando al cargar, tu página,casi al unísono,
empiezo a escuchar músiquita...
Es casi cómo si hubiera levantado la cabeza del otro mundo y hubiera dicho...
¡Ay que ver! ¡Qué adelantos hay... desde que me marché!... Increíble...

Cómo si hubiera regresado, tras haber abandonado, un lugar tan tétrico cómo el que describes, donde el olor a muerte y desolación, es la única película que se puede ver en ese día y sucesivos...
Ahora ya se ha pasado la tristeza el sufrimiento de la guerra... Ahora me enfreto a la tristeza de mi soledad y el insomnio de querer soñar...
Me ha gustado tu historia y la música que le acompaña. Gracias por este bonito detalle.
Salu2 a to2.

Tattu

Anónimo dijo...

Anoche me acosté con la idea de que esta mañana, me pondría un rato en el ordenador e intentaría "solucionar" el porqué a mi cuándo intento mandar un mensaje..., últimamente no me sale mi "nombrecito" uno muy mono que yo me puse y que vosotros también tenéis, (cada uno el vuestro) en el principio del texto que escribiís. Y que dicho también, yo tengo y en alguna ocasión si me ha salido...
Llevo aquí una hora y diez minutos, y creo que por fin ya me va a salir... Ahora lo veré...

Anónimo dijo...

La leche... no ha salido. Ná que me rindo. Bueno, mejor dicho, me rindo de momento. Lo seguiré intentando en otra ocasión.
Buen fin de semana para to2.
Tattu

rapanuy dijo...

Josune, espero que no la palmes y menos estando en mi blog, ¡imagínate los problemas legales! :)

Posmoderna, el bien y el mal fueron y son creaciones del hombre.

Delgaducho, gracias, pero es mejor ahorrarse la tinta de la impresora, por lo de la crisis, ya sabes.

Mario, ¡hablando de libros! ¿Donde están esos libros guarrilios que te dejé?... Bueno pensándolo mejor no me los devuelvas, ya te los regalo. ¡Deben de estar buenos!

Elektra, espero que la cosa tarde, así nos podremos leer.

Laura, si las ratas hablaran te dirían que aun no han visto lo peor del hombre.

William, a mí me pasaba algo parecido, hasta que decidí que era mejor crudo o poco hecho que al punto. A veces suelo pasear por tu ciudad de piedra y consigues que dude si es realidad o ficción.

Tattu, ¡los misterios de la informática! dicen que es el tercer secreto de Fátima: “Y dios colgará y reseteará a su gusto y antojo todos los sistemas informáticos del mundo hasta el fin de los días. ¡Qué putada!

POLIDORI dijo...

Con la excusa del escenario que propones has retratado el estado de ánimo de buena parte de la sociedad.

Extraordinario.

Bienvenido a mi blog.





John W.

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