lunes, 7 de septiembre de 2009

EL CARTERO






A Dante, la jodida vida le había golpeado duro. Quizás demasiado. La rueda de la fortuna giraba hacia otro lado y su existencia era, desde hacia muchos años, una triste sombra de la realidad. Últimamente, solo tenia tres cosas en la cabeza: la botella, las putas y su moto. Bety era una vespa del servicio de correos, con la que repartía la correspondencia todas las mañanas desde que entró a trabajar para el estado, hará unos dos años.


Cuando Dante montaba a Bety, los problemas desaparecían como por arte de magia y la vida parecía darle un respiro. Sentir como Bety vibraba entre sus piernas le producía una especie de éxtasis místico. En su trajín de cartero repartía, embriagado, la correspondencia, al tiempo que montaba una y otra vez a su Bety. Pero, la carne es débil y la del hombre más, por lo que Dante recurría, compulsivamente, a las putas del barrio, que saciaban su ansia de sexo. Finalizada su jornada, triste y amargado, volvía a su apartamento para seguir su orgía con la botella, su otra gran pasión.

¡Joder! Igual no vivía tan mal el cabrón, si todo lo que hacia era beber, fornicar y montar en moto. ¡Estos funcionarios se quejan por vicio! Y Mario el que más.

2 comentarios:

Mario dijo...

Madremiadelamorhermoso... casi me confundes, como la noche, creía que el bueno de Bukowski había resucitado.
Oye, tendrías que añadir que rindes homenaje a Hank Chinaski. Es genial. Eso sí, las vespas de ahora, que no son ni Vespas, calientan menos.
Y la foto muy lograda... Otro día me pides una, que tengo varias... Pero repartiendo, eh...

Mario dijo...

Y muy bien lo de los comentarios. Y muy bien lo de las fotos. Y muy bien lo de poder poner mi foto en tu lista de seguidores.
Hasta luego.

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